Argentina/Ecuador - Sarah

Voluntariado en una guardería y programa de VIH/SIDA

Sarah, voluntaria en Argentina y Ecuador

Ecuador

Ecuador: Después de seis años de tener un trabajo estresante dentro de un entorno corporativo grande, sarah estaba buscando un cambio. Por más cliché que suene Sarah quería dejar atrás, hacer algo gratificante. Así qye ella se entregó un descanso de 7 meses y se dirigió hacia el sur, específicamente a Buenos Aires para realizar un voluntariado y también mejorar su español. Esta ciudad argentina recibió con la primera de muchas sorpresas que Sarah encontraría en América Latina. Buenos Aires no era en absoluto lo que ella esperaba. Ella persaba que se encontraría con un país en desarrollo pero aterrizó en una ciudad cosmopolita y sofisticado. ”Yo traje toda esta ropa cómoda y práctica y Buenos Aires parece que está en la Semana de la Moda ” (ella sonrió). “Estaba rodeada por estas hermosas delgadas y bien vestidas mujeres con cabellos muy largos. Yo no he cortado mi cabello desde entonces”

Sarah había estudiado en español en la escuela secundaria pero cuando llegó a Buenos Aires se inscribió en un curso de 4 semanas, que para ella fue invaluable, La clase le dio una introducción práctica de la cultura argentina y habilidades lingüísticas más fuertes que rápidamente empezó a utilizar. “Aprender un idioma es lo que hace la diferencia. Me puede haber pasado en tiempo con los otras personas que hablaban mi idioma pero no lo hice”.

En lugar de ello, trabajó en la educación y la prevención del SIDA y el VIH y se ofreció en una guardería para los niños en un barrio profundamente afectado por las drogas, la pobreza y el sida. El voluntariado le dio la oportunidad de emergerse en la cultura y le dio una visión del otro lado no ostentoso de vivir en Buenos Aires.

Argentina

Después de dos meses, Sarah viajó a Puerto López, Ecuador, un pequeño pueblo de pescadores, donde enseñaría inglés. De inmediato experimentó un choque cultural de otro tipo. “De repente estaba viviendo en un camino de tierra y en mi primer día, no había agua caliente y el inodoro se rompió.” Esto ya no era Bueno Aires. “Mi madre anfitriona vino a mi rescate y todo estuvo bien” Ella dijo que ahora “termine amando vivir y trabajar aquí.”

Su primer día en la escuela fue difícil. Sarah se encontró en una sala de la escuela abierta con lmás de 50 alumnos de séptimo grado, no había planes de lección o materiales. “Pensé Dios Mío” Sin pensarlo dos veces Sarah compro materiales y suministros básicos en el quiosco del pueblo, se puso al día con los planes de lecciones de investigación y comenzó a persuadir al funcionario de la escuela para invertir en libros de trabajo. “Soy una planificadora” dijo ella, “me gusta estar preparada y yo quería crear una buena plantilla, efectiva para el próximo voluntario.”

En restrospectiva, sarah cree que las condiciones de la esculea fueron fromadas tatnto por necesidad como por las expectativas culturale. “No había tanta atención a la educación como la que baría en los Estado Unidos.” Estos niños eran los hijos de los pescadores y ellos mismos se esperaba que el pesacdo, tal vez para trabajar en el sector turístico empezando a crecer en esa área. No me malinterpreten, estos niños tenían habilidades. Pordian pescar, arreglar cosas hasta la plomería. Si alguien necesitaba arreglar su techo ellos lo podían hacer. Podían hacer todo tipo de cosas que los niños estadunidenses de su edad no pueden. Es solo un conjunto de habilidades diferentes. “Además del diferente enfoque de la educación, hay muy poco dinero para el salario de los maestros. “Así que la escuela termina a la 1 debido a que muchos profesores necesitan de un segundo trabajo.”

Aún así, la escuela, sus hijos y la porpia ciudad hicieron ua n profunda impresión en Srah. Sabía que iba a volver –y lo hizo, durante un mes, el siguiente diciembre. Sara y Alicia, la voluntaria que la siguió como porfesora en Puerto López, regresaron juntas. “Nosotras no les dijimos a ninguno de los niños, queríamos sorprenderlos. Nosotras sólo le dijimos al director de la escuela.” Como solía suceder los niños tuvieron una fiesta navideña en la escuela y ese día Sarah y Alicia regresaron al pueblo. “Uno de ellos estaba vestido de Santa Claus y otro de los niños empezó a gritar “ Sarita y Alice estan aquí! Y entonces todos los niños salieron fuera de las aulas y corrieron hacia nosotros .. hubo muchos abrazos y besos.” Ese elemento humano- las relaciones, las amistades, la conexión humana- es una parte Vital de la experiencia de Sarah. “Vivuir en el voluntariado y en una ciudad en el extranjero te da mucho más que la experiencia de un turista, porque se llega a conocer más a la gente y te da la oportunidad de ser acogido dentro de la comunidad.” Uno de sus recuerdos favoritos del viaje fue “simplemente caminar por la calle a la escuela y todas las personas que se sientan fuera de sus hogares darían “Buenos Días” o “Hola maestra”, aunque yo no los conocía a todos individualmente.”

Argentina

Puerto López al inicio parecía un reto para Sarah, pero ahora para ella lo siente como su hogar y su voluntariado parecí más como su vocación. Hoy en día Sarah está buscando maneras de combinar sus extensas habilidades de organización y su fluidez en español con su amor por el voluntariado. Ella quiere trabajar como coordinadora de voluntarios en el país, ofreciendo orientación, guía y apoyo logísticos en un país de habla hispana. En Voluntarios Internacionales, sabemos que Sarah puede hacerlo y sobre todo hacerlo bien. Ella tiene toda una aldea en Ecuador dispuesto a dar fe de su talento.

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